Una voz interroga,
atesora la pregunta.
sin saber aún
que toda pregunta
es una puerta
que, solamente
se abrirá cuando
se haya vivido.
Antes,
no se habría comprendido,
hasta que la experiencia enseñe,
sin importar si hubo sido
una respuesta sabia.
Crecemos en edad y cuerpo,
pero sin sabiduría;
esa sapiencia vendrá
después de pasado un tiempo,
pues, aun siendo sabio el consejo
no habrá llegado a tiempo:
antes de toda vivencia
no va la sabiduría.
Así vamos, transitando
caminos equivocados,
sin percatarnos de que
nuestra humana soledad
se compone de preguntas.
La pregunta sin respuesta
¡es ese espacio vacío!
Urgencia de hallar
respuestas lleva a
erróneas acciones;
cada día, cada vez, a cada paso...
Así ambulamos, inseguros, lentos,
sin acierto, sin certezas,
sin rumbo, a tientas.
Imaginamos tener
esa ansiada respuesta,
entonces nos equivocamos.
Sacrifiquemos palabras,
enmudezcamos, así,
habrá sido el silencio,
nuestra mejor respuesta.
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