domingo, 12 de junio de 2011

La necedad del consejo

Suavizando las palabras
se pueden decir verdades,
(quien aconseja, lo cree),
con sabiduría y arte,
se logra un bello lenguaje

No es preciso el reproche,
sólo susurrar preguntas
(quien pregunta, cree que acierta),
sin esperar las respuestas;
semejante a una conciencia

Las palabras, suavemente,
se deslizan al oído,
(quien susurra, cree que le oyen),
hacen su efecto sin tiempos,
llegan cuando hay cabida

Vana esperanza, ¡cuidado!
creer que será escuchado,
(quien habla, estará seguro),
nadie que necesite consejo
será oyente complaciente

¡Ay! ¿Cómo saber cuándo es,
el momento de decirlo,
(quien decide, cree que lo es),
y así, verter "sabio discurso"
para aquel necesitado?

¡¿Cómo saber si aquel era,
quien creyó necesitado?!
(necesitados los dos:el hablador y el oyente)
¡Es tan necio el que aconseja,
como aquel aconsejado!


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