sábado, 4 de junio de 2011

Las almas

Recordando una historia alguna vez conocida,
volvía a mi pensamiento, lo que es vender el alma,
y pensando en este acto,
mi espalda se estremecía, y
de pronto, me ganaba una tristeza infinita

Si un alma puede venderse
¿que nos queda sin tocar?
¿Cómo salvar nuestras vidas
de horrorosa indignidad?
¿Y preservar nuestro ser del salvaje comprador?

Si puede venderse el alma
¿a qué precio puede ser?
¿Cuál sería la tentación, y qué lo que prometía?
¿Cuánto era lo pagado, y qué cambios traería?

Promesas vanas de amor
Promesas de juventud
Promesas de gran poder
y de hermosura sin par

Un alma puede venderse,
quise mirar en la mía;
una pregunta surgió:
¿Cuál es tu precio, alma mía?

Misterio sin solución,
y termino por dejarlo;
mi alma está en zozobras,
¿No será que está vendida?

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