miércoles, 9 de enero de 2013

Adiós

No llores, amigo mío, mi partida
Haberla prevenido era lo tuyo
Estas lágrimas tardías
Ya no impiden, lo que un día
Evitar pudiste y no lo has hecho.

Ya es inútil derramarte en llanto
Nada hará que me arrepienta
Decepciones muy amargas
Llenan mi alma
No mejorarás lo irremediable.

Tantas veces repetí: "no me hagas esto"
Sordo fuiste a mis ruegos y reclamos
Indiferente a mis copiosas lágrimas
Mi tristeza jamás te conmovía
Y mi cansancio te pasó inadvertido.

Es tarde, no me llores
No lamentes mi abandono
Ya no quieras retenerme
No es posible; mis ojos te lo dicen:
Mi alma tiene nuevas alas y me lleva.

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