domingo, 6 de enero de 2013
Saberes
SABERES
Un súbito conocimiento me ha llegado
y es, que de pronto he perdido la esperanza,
en un cambio en mi existencia,
y las penas, en tropel, me han invadido.
Aunque llorara océanos, del dolor no curaría,
pues él es mi vida, él la compone;
no queda lugar para otra cosa,
no queda lugar para caricias, ni consuelos que me basten.
De pronto he podido comprobarque era cierto:
que todo un día termina,y que había perdido aquello
que una vez tuviera, o creí tener, y la enormidad de mi pesar,
toda ella se mostraba, ominosa.
Pude entonces ver, entre triste y abatida, que esta vida,
tan perecedera, nada conserva ni guarda, ¡pues no puede!,
y que todo es un momento, y el momento,
tan pasajero y efímero como la vida misma.
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