miércoles, 6 de febrero de 2013

Amor, amor, no te demores

Amor... Amor, único motivo para vivir
en el sendero cierto de lo incierto,  

el amor lo hará deseable.

  Amor, desde mi pequeño lugar de ensoñación

contemplo esta vida desde un hueco de mi alma.

   Una luz irradia la esperanza      

brotada sólo de mis sueños de amor:
la promesa del néctar del amor.

   Caricias añoradas y no por                  

 conocidas sino por necesarias, ¡oh amor!

  ¿Dónde habrá un lugar en el que                            

pueda esconderme de la sed de amar?

    En la nada vivo, y soy consciente: 

cuando el amor encuentre, estaré viva.

 Estéril es mi tierra si no la riega         
el bendito rocío del amor.

¿Qué ha de germinar en mí, entonces, sin amor?                                

Mientras no lo halle, mi condena es el destierro.

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