Recordaré siempre tus palabras
tiernas y los inexplicables momentos
en que las decías.
Fragancia de amor flotaba en tus palabras
y en tu boca encendida
que pegada a la mía, encontraba frases
que se colaban suaves como una cálida brisa
como una suave llovizna, como copos de nieve
que en mi boca y en mis oídos desleía.
Recodaré siempre tus palabras
tiernas y los inexplicables momentos
en que las decías.
Y en ellas veía los dones de tu alma
y ellas reflejaban su hermosura
y tu fiera pasión encauzada en dulzura.
Recordaré siempre tus palabras
tiernas y los inexplicables momentos
en que las decías.
Me penetraban a veces, como espadas
de seda y raso, pero con firmeza de acero
y muy hondo llegaban.
Tú también recordarás, mi amada,
las veces que te dije que te amaba
y jamás borrarás de tus oídos
el sonido armonioso de mi declaración
ya que ella era la voz de mi alma.
Tu también recordarás, amada,
las veces que te dije que te amaba
y quedará como nunca y para siempre
cuando lo dije por última vez y partí
para nunca más volver a tí.
Recordaremos ambos, yo lo sé
pues nuestras almas lo vivieron,
y en ellas quedó plasmado,
ese que sólo es uno, y que jamás se muere.
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