Amiga mía
Javera sheli, dijiste, esa vez era tu última frase y no lo supe.
Amiga mía, en tu lengua, y me miraste con tristeza
y la dulzura de tus ojos me contaba de tu adiós
que no pude percibir.
Javera sheli, resonaba en mis oídos,
y en la noche te buscaba entre los otros
sin hallarte, ya no estabas
y nadie sabía dónde más podría encontrarte
de allí en adelante.
Javera sheli, resonaba en mi oído
y en mi mente se grabó
inolvidable y grave
y dejó, indeleble,
el sonido de tu voz retumbando en mi cabeza,
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