viernes, 12 de julio de 2013

La cita convenida, el destino y el alma

La  hora de la cita se aproxima y la emoción sofoca
Los pensamientos se aceleran y el corazón acompaña.
El momento y la hora esperada 
Se avecinan e inquietan el ánimo
Cual cálido torbellino, se ciernen 
En las mentes agitadas.

Las almas,  ya han volado al lugar del encuentro 
Se hallan  ubicadas en el justo espacio, 
en el ser del amado.

 El alma se anticipa y está antes que el cuerpo
Del cuerpo no precisó para hallar al amado
Con justeza le acoge, le guarda 
y le tiene antes que a nada, 
y allí le recoge y se funde con él.

Y no requiere tiempos, ni relojes, ni lugares
Que la cita es eterna y el destino ciego
Ya estaba de antemano fijado el encuentro
¡Las almas sellaron la cita!

Antes de que los ojos hubieran mirado
Antes de que los cuerpos se hubieran abrazado
Antes de que las voces se hubieran llamado
¡Antes de que nadie lo hubiera sabido!


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