Nos gustaba en la
infancia crear mundos
Y de esos mundos
ser los dueños.
Luego, adultos, ¿no
lo hacemos nuevamente
Pretendiendo manejar
lo que nos pasa?
La tristeza
acompaña el imposible.
Cuando niños
inventamos nuestros sitios
Los llenamos con
seres ideales
Todo es sueño,
todo fantasía
¡todo es nuestro
y a nuestro antojo actúa!
¡Tan duro, real y
caprichoso es, en cambio,
el verdadero mundo!
Luego, caminamos
por la vida, y los escenarios
cambian incesantemente
y con ellos los actores.
Y ni escenarios
ni actores obedecen
órdenes ni deseos
de estos directores
que hoy, no
somos.
Dejamos muy atrás
lo que soñamos
Y los mundos que
creamos ya no existen
Sólo quedan las
reminiscencias,
Y alguna vez, habremos
sido,
triunfales directores de nuestra existencia.
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