lunes, 5 de agosto de 2013

El reencuentro



Hoy, al fin, después de tanto tiempo,
hemos vuelto a comunicarnos en el silencio,
y tu sabia enseñanza se vierte, generosa,
y en mi interior se vuelca, bienhechora.

Hoy, al fin, después de tanto tiempo,
hemos vuelto a comunicarnos en el silencio:
Tú predicas, sin hablar, yo escucho.
No hay palabras; nunca fueron necesarias.

Tu silencio es elocuente
Tu contacto es frescor de manantial
El efecto es instantáneo
La calma retorna, el sosiego vuelve.

Cuánta falta has hecho en tu ausencia
Cuánta ausencia, por mis devaneos provocada
Cuán paciente eres con mis rebeldías
Cuán solícita atiendes cuando llamo.

Tú sabes de mí
Yo ignoro de ti
Tú me sostienes
Yo vivo, porque tú vives 
antes que yo,
y porque sabes lo que no sé. 

¿Quiénes somos?
Somos todos
Somos nadie
Somos aquellos
Los que sabemos
y saboreamos estos encuentros
Los que en ellos nos susbstanciamos
porque sin  ellos no viviríamos.

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