domingo, 25 de agosto de 2013

Los ríos y sus torrentes



Por fortuna, 
los rìos tempestuosos 
tienen remansos y meollos, 
alabeos y meandros, 
y allí, detienen su velocidad de arrastre 
y los sedimentos que llevaban, 
enfurecidos, en su torrente.

A veces sus aguas 
se transforman en lagos,
y allí se aquietan, 
por un tiempo... 
hasta que se produzca otro cambio.

A veces, se secan...

A veces, enfurecen 
y a su paso arrastran todo
y dejan tras de sí
desolación y espectros,
y alguna rama triste,
y un brote esperanzado
verdea en un rincón oculto.

Otras veces, su caudal
se agota y se convierte
en un hilo de agua pobre
que serpentea, embarrada
sola, sin transparencias,
sin reflejos, sin rumores,
como si se arrastrara...

Ay, ¡cómo se parecen
nuestras vidas y los ríos!



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