Reunidos por la edad y el destino
juntamos nuestras manos
desde el alma
y conversamos largamente.
Tratamos de entender
aquello que la vida nos dejó,
no podemos, y por ello
nos consolamos mutuamente.
Sabemos, (y sólo eso sabemos),
que tenemos un breve retazo
de esta vida, para decirnos
las verdades que nunca hemos
visto y menos aún, nos hemos dicho.
Siendo sinceros y sin ocultamientos
todo saldrá y será compartido:
esa es la ilusión que nos anima.
Trataremos de ser suaves,
Trataremos de ser suaves,
comprensivos y serenos;
ya es tarde para ímpetus
y desafueros, que somos viejos
y sólo nos queda aquello poco
que hayamos aprendido
para bien manifestarlo.
Nuestras almas flotarán
en el espacio entre nosostros,
nuestras miradas penetrarán
el rostro queriendo buscar
lo que no está, sin conseguirlo;
es muy tarde para hacer lo que
no hicimos y ahora lo sabemos.
Pudimos y no quisimos
quisimos y no pudimos
¿cuál será la verdad?, decimos.
No lo sabemos, pero sí
conocemos lo que de ello
ha resultado, y lo vivimos
en el fin de nuestras vidas.
Juntos, ahora sí, juntos,
buscamos con afán en el ocaso,
ocaso sin brillo y sin dorado,
ya nuestros soles apagados,
ya nuestro calor desvanecido,
cubierto por helado desamparo,
desamparo y agotamiento,
compañeros inevitables de los viejos.
Simulemos que ahora juntos,
lograremos, dulcemente, lo que antes
jamás hemos logrado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario