jueves, 23 de junio de 2016

Búsqueda en el ocaso






Reunidos por la edad y el destino

juntamos nuestras manos

desde el alma

y conversamos largamente.

Tratamos de entender

aquello que la vida nos dejó,

no podemos, y por ello

nos consolamos mutuamente.


Sabemos, (y sólo eso sabemos),

que tenemos un breve retazo

de esta vida, para decirnos

las verdades que nunca hemos

visto y menos aún, nos hemos dicho.

Siendo sinceros y sin ocultamientos

todo saldrá y será compartido:

esa es la ilusión que nos anima.

Trataremos de ser suaves,

comprensivos y serenos;

ya es tarde para ímpetus

y desafueros, que somos viejos

y sólo nos queda aquello poco

que hayamos aprendido

para bien manifestarlo.



Nuestras almas flotarán

en el espacio entre nosostros,

nuestras miradas penetrarán 

el rostro queriendo buscar

lo que no está, sin conseguirlo;

es muy tarde para hacer lo que

no hicimos y ahora lo sabemos.



Pudimos y no quisimos

quisimos y no pudimos

¿cuál será la verdad?, decimos.

No lo sabemos, pero sí

conocemos lo que de ello

ha resultado, y lo vivimos

en el fin de nuestras vidas. 



Juntos, ahora sí, juntos,

buscamos con afán en el ocaso,

ocaso sin brillo y sin dorado,

ya nuestros soles apagados,

ya nuestro calor desvanecido,

cubierto por helado desamparo,

desamparo y agotamiento,

compañeros inevitables de los viejos.

Simulemos que ahora juntos,

lograremos, dulcemente, lo que antes

jamás hemos logrado...


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