miércoles, 8 de junio de 2016

Te he soñado


¡No sabes cuánto he soñado! 
¡A pesar de la tristeza y la tiniebla!
Tu recuerdo como un fuego me ha marcado

y tu voz he escuchado nuevamente, ¡tanta ternura
había en ella!

En mi sueño, tu dulzura me bañaba

y era poco el tiempo que me dedicabas,
tales eran tus deseos de tenerme en todo instante...
¡Ah! ¡Era un sueño! Tú jamás te habrías quedado
para amarme.


Sin embargo, en mi sueño tu presencia era
eterna, de mí formabas parte, y tu ser,
llevado por tu amor, ansiaba estar 
fundido en el mío.
¡Ah! Era un sueño, ese sueño
que desde hace tiempo me acompaña
porque tú nunca lo has hecho
y sé, y seguro estoy, que siempre
será un sueño.


He buscado con denuedo, 
en la noche el olvido,
mas en ella, tu presencia se hace fuerte
pues mi razón no domina mi deseo
y en mis sueños te instalas, 
firme, inolvidable,
más real que en mi vigilia.


¿Cómo quieres que te olvide?
En mi vida has entrado para siempre.
Mi ser habitas, te recuerdo y te mantengo
más que si estuvieras a mi lado,
pues al no tenerte, siempre te tengo;
es imposible tu huida, prisionera
como estás, ¡en mi pensamiento!

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