martes, 14 de junio de 2016

Duerme


Duerme, al fin, el ser cansado
y repone así su fuerza;
olvida del día su furia,
se hunde en su propia negrura,
intenta desde allí buscar la luz.

Será por unas horas
(siempre son pocas),
un muerto que no ha muerto
todavía,
sus ojos igual ven,
aún más que cuando mira.

La búsqueda incesante
se agiganta,
imágenes abundan
y confunden
en mensajes encriptados
Ya será la hora de saber
cuál era el contenido
de la escena.

Duerme, duerme, duerme
el humano, que en el sueño
se encuentran los tesoros
más valiosos,
tan oculto su secreto
que necesita media muerte
para, a medias, verlo.

Será tarea muy enredada
querer desentrañar estos secretos.
Dejar que otros sueños
lo averigüen,
dará mejores frutos 
y los dejará en la almohada.

Duerme, duerme, duerme
el humano, que en el sueño
y sólo allí, tiene descanso,
ya que antes de su muerte
muere un poco y tiene
un anticipo de lo eterno
y lo posible.

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