lunes, 30 de enero de 2017
Conexiones
Hundirse en las miradas,
con el alma en los ojos,
navegar en las frases,
oír los matices de las voces,
acompañar y provocar sonrisas,
opinar y debatir, hasta discutir,
siempre aprendiendo uno de otro,
bebiendo de la mente conectada
con la sed de conocer más allá de lo dicho.
Contactar los sentimientos,
con holgura recibirlos,
¡siempre cabe algo más!
Escalones hacia mundos
aún no habitados,
nuevos, inéditos, asombrados
y asombrosos, de esos seres
ahí reunidos, conectados
con un fin, impensado y sorpresivo
Conclusiones repentinas,
inesperadas; intercambio, caminos
y conocimientos nunca vistos,
y de esos ojos, manan
como ríos caudalosos, esas
nuevas percepciones, enriqueciendo
en abundancia la vida de ambos
seres, ávidos de nuevas experiencias;
iniciación en cada encuentro.
El uno es antena del otro,
se trascienden en la búsqueda,
de aquello para lo cual
cada uno es fértil,
fructificando en bella cosecha.
¡Almas encontrándose!
Sí, cada encuentro es un viaje,
un paseo laberíntico para ambos,
el comienzo de un misterio nuevo
en el que uno u otro o ambos, algo descubrirán.
Verán que nunca será lo mismo.
El alma es original.
lunes, 23 de enero de 2017
Tu partida, mi llegada
He llegado cuando tú partías;
no nos hemos encontrado y
el vacío se ha adueñado de mí
provocando el deseo de buscar
cómo ocupar el inmenso lugar
de tu añorada presencia.
Una puerta se ha cerrado
antes de que otra se haya abierto, y
la distancia se alargó entre nosotros
interminablemente; tú, ya muy lejano,
yo, como varado en un hondo abismo
oscuro, sima de una vida que desea
el ascenso y no lo logra a pesar del
propósito, del camino anhelado.
He visto cómo tu figura se borraba de mis ojos
y he sabido que tu voz se ausentaba de mi oído;
no habrá más diálogos, ni habrá acuerdos
o debates, sólo el silencio entre tú y yo.
Un silencio cargado de sentido,
un silencio que me grita al oído.
He llegado tarde, ya te habías marchado;
he quedado en el vacío, suspendido,
tal como me habías vaticinado.
viernes, 20 de enero de 2017
Sólo el dolor
Es el dolor, duro y terrible,
ese que ablanda y vuelve flexible;
es amargura lo que transforma
todo en dulzura;
a no dudar, la muerte es vida.
Pena produnda, día aciago
en que sucede lo irreparable
que así repara lo trastornado,
trae valor a lo despreciable,
trae lo eterno a lo indefinido.
Qué gran momento el del dolor,
todo lo muda, nada vuelve a ser igual.
Era esperable todo este cambio,
agradecido por oportuno:
es el momento de madurar.
Que nada quede de lo que estaba
Que vea todo de otro modo
Este dolor todo lo ilumina
La sombra era y llegó la luz
Sólo el dolor arrasó el error.
Que nada quede de lo que estaba
Que vea todo de otro modo
Este dolor todo lo ilumina
La sombra era y llegó la luz
Sólo el dolor arrasó el error.
miércoles, 18 de enero de 2017
Afortunados
Me detengo y cavilo largamente,
cada día mayor certeza:
estuviste a nuestro lado
y hemos sido afortunados.
Tu visita fue muy breve,
tu presencia muy intensa,
tus palabras son eternas
como es tu existir.
Dudas no tengo, claro lo veo:
ahora lo entiendo, es tu resplandor,
llegó el conocimiento y florece la idea
en todo su esplendor.
Al alma hablaste,
al corazón también,
paciente sembrabas:
cosecha no esperabas.
Seguro sabías quién escuchaba
y quién no lo hacía;
humilde, sembrabas:
El campo florido tú no verías.
Afortunados fuimos quienes
te tuvimos, te oímos y atendimos;
en tus enseñanzas,
nos diste un rumbo hacia la luz.
lunes, 9 de enero de 2017
Mi alma amada
Alma mía amada,
no te vayas de mí,
no me dejes solo
con la humanidad,
con la mía,
con la de todos:
no soporto más.
Nada espero de mí,
nada de nadie,
nada de nada más;
solo estoy y
solo quiero estar,
esperando a que vuelvas
a mi cuerpo habitar.
Alma mía amada,
anhelo tu vuelta,
anhelo tu paz,
anhelo el amor
que tú me traerás
después de esta ausencia
en que te apartaste
buscando aquello
que no sé buscar.
sábado, 7 de enero de 2017
Preguntas
A ti te pregunto,
¿a quién más habría de preguntarle?,
en un diálogo mudo, silencioso,
con toda suavidad y delicadeza,
sin perturbar esa paz que has logrado.
Quiero saber, y tal vez no es el momento,
qué debo hacer en estos últimos días
en que aún vivo;
quiero saber si esto que hago,
es seguir tus pasos
o es tan sólo un engaño.
No quiero vivir en la mentira.
No me respondas ahora,
no hay prisa.
Sé que tienes todo el tiempo
en tus manos.
Espero con paciencia tu respuesta.
Quizás mires extrañado, mi apariencia,
estoy desconocido, casi un despojo de mí mismo.
¿Me anticipo a tu respuesta?, imprudente de mí;
olvido que eres incapaz de juzgar por el aspecto,
vas directo al interior, a ver mi alma.
Acudo a ti y te pregunto:
¿Es este el sendero?
¿Aquí está esa luz que encontraste?
¿Es mi tarea buscarla sin ayuda?
Cuando sea el momento, es tu respuesta,
hallarás lo que sea necesario y sin dudas,
no las habrá y avanzarás sereno por tu
propia senda.
viernes, 6 de enero de 2017
Intentos
Para qué exhibir la pena
si la pena es... ni siquiera intuída,
ni se abarca el sentir del apenado
por el que oye sorprendido
tal relato, tan ajeno a él, tan lejano.
El lamento del sufriente
va al vacío; el que oye
ese lamento no pondera
ni puede responder
al pedido de consuelo;
¡no sabe cómo hacerlo!
Para qué reclamar la compañía
de aquel tan incompleto
como el mismo penitente que reclama;
ninguno de éstos dos puede hacer algo
con lo que se está lidiando
y la pena aumenta a cada paso.
Intenciones hay en ambos seres
que no podrán llevarse a cabo.
No hay conocimiento en estas lides;
no lo hay en el que padece
ni lo habrá en quien quiere consolar.
¡Ni siquiera se abarca lo que ocurre!
Los límites humanos tan estrechos
no permiten vislumbrar lo que es tan grande;
pequeñeces, a veces se escapan,
vano es entonces, pretender alcanzar
lo que es tan grande y misterioso,
¿cómo puede el hombre soportarlo?
martes, 3 de enero de 2017
Hacia la cumbre
Voy a seguir tus pasos
por la misma senda escarpada
y dura que tú elegiste y me señalaste.
Estuve de acuerdo, tu senda es la mía,
has sido mi guía.
La senda, un largo y duro ascenso.
La montaña es ardua, lejana;
es un desafío en cada paso dado.
Hay un gris intenso en su enorme
pared imposible, la que por momentos,
se vuelve inasible.
Su grietas y salientes, sus cuevas,
su pendiente; es lento el ascenso.
Hay muchos tropiezos, hay miedo,
desaliento, sopla un fuerte viento.
Está sobre mí y en mi entorno,
su áspera roca me hiere muy hondo.
Sigo el ascenso, sin prisa ni pausa
agitado el pecho, mi mirada puesta
en aquella cumbre que quiero alcanzar
como tú alcanzaste.
Pienso en mis fuerzas que ya no son
tantas, pero no me arredro;
alzo mis brazos, mi cuerpo, mi vida.
Miro la cumbre, eso me anima,
cualquiera sea el costo,
llegaré a la cima.
Me anima tu rostro, dulce, comprensivo.
Tú has sabido siempre cuánto me ha costado
seguir esta senda, dejar lo mío de lado,
olvidar la muerte, vivir en lo vivo.
domingo, 1 de enero de 2017
El pozo
El pozo de tu dolor es muy hondo
y muy oscuro.
La pena y la desidia avanzan juntas.
Arañas las paredes, intentas escapar
de aquella hondura.
Inútil el intento, débiles las fuerzas,
cuerpo devastado.
Tus piernas no se mueven,
tus brazos caen, laxos.
Cabellos desgreñados y opacos
Palidez de muerte anticipada,
ojos sin brillo, sin mirada.
Nada ven y nada buscan.
Te miro y desconozco tu presencia
Has cambiado en el dolor
y es fiero el cambio.
Te devora la pena poco a poco
y me miras sin mirarme,
con rostro enajenado,
sin expresión alguna, desolado.
Estoy fuera de ti y estoy mirando,
¡cómo dejas que la pena te consuma!
Tu cuerpo no soporta tanta carga
Es hora de un respiro, dame cabida.
¡Soy tu alma que viene a rescatarte!
Me ha alejado tu constante llanto.
Tu deseperación no entiendo.
Te hablo de lo eterno y no escuchas,
déjame entrar y de nuevo habitarte:
¡Soy tu alma y vengo a rescatarte!
Aridez
Estoy seco, árido, desierto;
de mi mente no brota el verso,
ni sé decirte lo que me pasa.
Corazón seco, apenas late
y a desgano.
En mi pecho reina el caos:
no sé qué quiero ni dónde ir.
No sé a quién amo,
ni si a alguien amo;
estoy seco, árido, desierto.
Mis manos se niegan a escribir,
mi mente a pensar,
mi corazón a latir.
¡Y aun así, estoy aquí!
Estoy seco, árido, desierto,
esto no es vida, ¡ay, ay!,
sino tan sólo permanecer.
Una llaga soy y no ardo,
soy una herida y no sangro.
Largo camino el del regreso
regreso solo, no sé por qué
Si nada siento para qué vuelvo.
Estoy seco, árido, desierto.
Cuando allí llegue, querré decirte...
pero, seguro enmudeceré.
Mi lengua seca está muy quieta,
los dientes prietos, presa en mi boca,
helados labios la han sellado.
Mi mente árida está confusa,
está vacía, entumecida.
Mi ser desierto se mueve lento
como esperando quien sabe qué.
Estoy seco, árido, desierto;
tal vez no espero, ni sé si espero.
Y sin embargo aquí te hablo
a ti te cuento, a ti que sabes,
a ti que entiendes mi padecer.
Si algo digo es para que oigas,
sólo tu oído sabe de mí,
sólo tú sabes que estoy así.
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