lunes, 23 de enero de 2017

Tu partida, mi llegada


He llegado cuando tú partías;
no nos hemos encontrado y
el vacío se ha adueñado de mí
provocando el deseo de buscar
cómo ocupar el inmenso lugar
de tu añorada presencia.

Una puerta se ha cerrado
antes de que otra se haya abierto, y
la distancia se alargó entre nosotros
interminablemente; tú, ya muy lejano,
yo, como varado en un hondo abismo
oscuro, sima de una vida que desea
el ascenso y no lo logra a pesar del
propósito, del camino anhelado. 

He visto cómo tu figura se borraba de mis ojos
y he sabido que tu voz se ausentaba de mi oído;
no habrá más diálogos, ni habrá acuerdos 
o debates, sólo el silencio entre tú y yo. 
Un silencio cargado de sentido,
un silencio que me grita al oído.
He llegado tarde, ya te habías marchado;
he quedado en el vacío, suspendido,
tal como me habías vaticinado. 

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