miércoles, 18 de enero de 2017
Afortunados
Me detengo y cavilo largamente,
cada día mayor certeza:
estuviste a nuestro lado
y hemos sido afortunados.
Tu visita fue muy breve,
tu presencia muy intensa,
tus palabras son eternas
como es tu existir.
Dudas no tengo, claro lo veo:
ahora lo entiendo, es tu resplandor,
llegó el conocimiento y florece la idea
en todo su esplendor.
Al alma hablaste,
al corazón también,
paciente sembrabas:
cosecha no esperabas.
Seguro sabías quién escuchaba
y quién no lo hacía;
humilde, sembrabas:
El campo florido tú no verías.
Afortunados fuimos quienes
te tuvimos, te oímos y atendimos;
en tus enseñanzas,
nos diste un rumbo hacia la luz.
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