jueves, 17 de mayo de 2018
Atardecer
Ya casi huído el día,
entraba el atardecer
como pidiendo permiso,
entonces, miré al cielo claro
y nubes no había, ni vi aún
a las estrellas, pues la luz
de aquel sol en retirada
su brillo ver no permitía,
y así, mudo, aguardando,
a lo alto escrutaba.
Pensativo esperaba,
del cielo alguna señal
antes que anocheciera;
quería tener mi descanso
con vívidos y bellos sueños ,
sosegados y agradables,
y además, mensajeros
de mi espíritu,
(a quien tan poco escuchaba)
Atardecer que declina
y junto a la vida que acaba
es igual a mi vejez
donde todo se apaga
sin asomarse la estrella
que tanto fue esperada
y que al final del camino
mostró el triste destino
que yo en todo ignoraba.
Atardecer, ¿me respondes?
Quiero escuchar tu respuesta
Nadie oye mis reclamos
Nadie quiere ver mi sombra.
Atardecer, ¿qué me dices?
¿Habrá para mí, tal vez,
algún mensaje tan fiero
que me habré arrepentido
de haberte consultado?
Atardecer, ya eres sombras,
¡ahora sí resplandecen
las estrellas relucientes!
¿Será menester la tiniebla
para que la luz me alumbre
y muestre lo que está oculto?
Atardecer, suave anfitrión de la noche
a quien precedes, muy lento,
haciéndole los honores
que su reinado merece,
no te vayas sin respuesta,
me urge tener alguna,
no me queda mucho tiempo,
ya mi noche se avecina.
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