martes, 15 de mayo de 2018

Vidas paralelas


Vaya, ¡qué novedad!
Ocurrírseme pensar
que hay vidas paralelas,
como si todas no lo fueran,
como si alguna fuera igual
a otra, como si alguna vez
se unieran y vivieran como uno.

Vaya, ¡qué noticia!
Darse cuenta de la separación
que caracteriza a la vida,
en todo y en todos;
¿cómo no habría de ser así
si cada uno vive separando
su ser en dos partes o más ?

Vaya, ¡que descubrimiento!
Percibir la unicidad en la soledad
de cada uno, siendo sólo uno,
y, además, desintegrado;
mitad sombras, mitad luz,
sin saber cómo llegar
a la armonía de la unidad
en uno mismo. 

Vaya, ¡qué dolor saberlo!
Y qué dolor ver los días pasar
sin poder resolver tal situación.
Cada amanecer se presenta la ocasión, 
única, incomparable; la última tal vez,
y no se alcanza a ver que así es,
y sigue la vida paralela a sí mismo
sin mirar y unir lo que uno es.

Vaya, ¡qué difícil situación!
Después de darse cuenta
no hacer revolución, y 
cambiar al solitario, marchar en soledad,
pero con coraje ir a la búsqueda de su propia
compañía; allí empezar la integración
desde lo hondo del ser y luego, siendo uno, 
emprender la caminata hasta el final. 

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