viernes, 28 de septiembre de 2018
La montaña, siempre
Si me pienso montaña,
llora mi entraña.
Si me siento montaña
no soy extraño.
Si me veo, soy de piedra
y tan tierno como ella.
Si estoy alto junto a ella,
yo soy ella.
Si me aniquilo en mil trozos
en tantos me multiplico, como ella.
Si soy montaña, yo soy
si no lo soy, no sé qué ser.
Soy montaña, o ella es yo,
da lo mismo quién es quién.
Si montaña somos ambos
somos quienes queremos ser.
martes, 25 de septiembre de 2018
¿Encontrar la verdad?
Encontrar la verdad
o ser hallado por ella
aun contra nuestra voluntad
Dar en el rostro la luz
clara inconfundible
que mostrará esa inevitable
verdad que no hemos visto
ni quisimos ver.
Queda la duda quemante,
¿querremos verla esta vez?
Cuántas veces ha estado
frente mismo a nuestro ser,
dentro mismo del ser,
y la hemos evitado con gran
fuerza y tenacidad,
rechazando con dureza
el efecto de su luz.
Aunque no queramos verla
una vez que se ha presentado
ya no desaparecerá
y en cruel y diario tormento
se habrá de transformar,
pujando para ser vista,
luchando para sanar,
frente a la perturbación
de vivir en el error.
lunes, 24 de septiembre de 2018
Cielo, visiones, vida
Deslumbrados, observar el cielo, el cielo interior.
Misterioso halo de variado e inasible aspecto.
Revuelto, calmo, gris, rutilante, diáfano
Incesante cambio ante nuestro asombro
y limitada capacidad de ver su grandeza.
Mundo cálido, frío, envejecido, renovado,
muerte-vida; todo mixturado: cielo y tierra.
Todo incomprendido, todo inalcanzado:
dispersión, escapismo, engaño,
fantasía, ilusión, siempre confundidos.
Cíclico y no igual, variado e imposible
de catalogar, conocimientos efímeros,
ignorancia más amplia; cuando más miramos
menos vemos que no hemos visto
lo que debíamos ver.
Aprendemos que no aprendemos,
morimos para volver a vivir
en copia exacta a la vez anterior;
nos acercamos a la muerte
sin pensar hacia donde estamos yendo.
Surgen interminables los interrogantes,
no queremos indagar profundo,
no lo soportamos, a la vez que se acerca
a nosotros la verdadera luz,
huímos hacia la oscuridad.
Negados al camino real, deambulamos
por sendas de error, dolor, confusión,
desilusión, desesperanza y decepción.
¿Volveremos alguna vez los ojos
al lugar donde de verdad se podrá ver?
viernes, 21 de septiembre de 2018
La ruptura
Hubo un momento,
difícil, duro, lacerante,
helado, aturdidor.
Un momento en que se vio
el horror del desamor.
Un momento en que se vio
el horror de la crueldad.
Un momento de monstruosidad.
Casi imperceptible,
pero percibido en su totalidad.
Hiriente como el camino de la lanza
penetrando la carne, largo a largo del ser.
Fue aquel momento en que todo acabó.
Sobrevino, gélido el aire, la certeza
de la ruptura definitiva, del fin,
de lo inútil de toda la ilusión vivida,
creído entonces el amor entre ambos
y que todo fuera parte de ese amor.
Llegó el tiempo del quiebre, del ver,
y ese quiebre fue fatal.
Ya no hubo nada más que hacer,
el horror vino a reemplazar
aquello que se hubo visto como amor.
Tan pleno y tan claro se mostró
que no hubo modo de esquivar la realidad
y tremenda ruptura quebró de parte a parte
cada ser, segando la existencia de los dos,
inexistentes desde siempre.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
Hombre viejo, sin amor
estés viejo y gris, y soñoliento
y balbuceante, y ante la chimenea,
tomes esta carta,
leerás lentamente y soñarás, quizás,
con la suave mirada
y los labios rojos que antes
besaban los tuyos incansablemente.
Amado fuiste y no lo hubiste disfrutado;
momentos de alegre gracia te rodearon
y con falso amor devolviste a quien te amaba,
solo dolores, desprecios, burlas y crueldades.
Ahora, inclinado, curvada tu joroba,
ante las olvidadas palabras de esa carta,
murmurarás, triste, frío, tembloroso,
cómo escapó el amor de entre tus manos,
que no quisieron asirse a quien te amaba.
Ahora, es tarde, ella ha muerto, y tal vez,
ya no te quede ni la esperanza de verla
luego de tu solitaria muerte.
martes, 18 de septiembre de 2018
Lo hermoso
Algo hermoso deja el gozo eterno
Crece en su hermosura, ¡es eterno!
Solamente se expande en su belleza creciente
Sueños bellos, renovados, libres
como son los sueños.
Lo hermoso habitará en lo eterno
A pesar del dolor, de los grises y las brumas,
A pesar de los muertos y las ausencias,
A pesar de lo nefasto y oscuro que siempre acecha,
Abre nuestro espíritu su luz e ilumina su hermosura
indestructible, diáfana, cálida, consoladora.
Tiende el espíritu su bello manto
de frescores y agua viva,
de verdes frondas con claros rayos
de luz resplandeciente.
Y aunque ardiéramos en pasiones dolorosas
y pensáramos en aquellos que ya fueron,
persiste, fluyendo del espíritu, lo bello,
lo dulce, lo hermoso; aquello que nos llena
de gozoso triunfo, porque es eterno.
domingo, 16 de septiembre de 2018
Extraño
Sensaciones de enajenación
acometen al ser,
especialmente al doliente.
El océano, el espíritu, alma
y mente, todo amenaza
con el naufragio, a este ser.
No hay una intención,
es que así es el océano interior
una vez perdido el dominio del timón.
No habrá ninguna balsa que resista
tales embates sobre aquel viajero,
ahora extraviado y a la deriva.
Extraño se ha vuelto entre sus pares
sus cercanos, sus amigos, sus amores,
antaño era otro, lo que creyó su mundo.
Extraño, sí tan extraño que le cuesta
reconocerse y ubicarse en sus días,
ni reconocer sus rasgos en el espejo.
Ya "los suyos" no lo son, ni él es de ellos
está muy lejos, su habitar es distinto,
no hay un "su" ni un "mi."
Se pregunta dónde y cómo habita,
se interroga y se pierde;
ya no sabe preguntarse.
Huracanes de emociones, ¡océanos!
que no encuentran ya su cauce,
ni por dónde y cómo verterse.
Extraño, ha perdido el timón,
se ha escurrido de sus manos,
tal vez nunca allí ha estado.
Extraño, como debe parecerles
a los otros, quienes a él le
parecen, otros desconocidos.
¿Qué ha de hacer ahora?
Extraño en todas partes: ha de quedar
inmóvil hasta ser él, encontrado.
acometen al ser,
especialmente al doliente.
El océano, el espíritu, alma
y mente, todo amenaza
con el naufragio, a este ser.
No hay una intención,
es que así es el océano interior
una vez perdido el dominio del timón.
No habrá ninguna balsa que resista
tales embates sobre aquel viajero,
ahora extraviado y a la deriva.
Extraño se ha vuelto entre sus pares
sus cercanos, sus amigos, sus amores,
antaño era otro, lo que creyó su mundo.
Extraño, sí tan extraño que le cuesta
reconocerse y ubicarse en sus días,
ni reconocer sus rasgos en el espejo.
Ya "los suyos" no lo son, ni él es de ellos
está muy lejos, su habitar es distinto,
no hay un "su" ni un "mi."
Se pregunta dónde y cómo habita,
se interroga y se pierde;
ya no sabe preguntarse.
Huracanes de emociones, ¡océanos!
que no encuentran ya su cauce,
ni por dónde y cómo verterse.
Extraño, ha perdido el timón,
se ha escurrido de sus manos,
tal vez nunca allí ha estado.
Extraño, como debe parecerles
a los otros, quienes a él le
parecen, otros desconocidos.
¿Qué ha de hacer ahora?
Extraño en todas partes: ha de quedar
inmóvil hasta ser él, encontrado.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
Torrente
Llanto torrencial, mana
sin detenerse
Ojos que quieren descansar
de este diluvio
Enrojecidos, hinchados,
deformes
No es posible; deben continuar
llorando.
Irrefrenable surtidor
de lágrimas nuevas.
Son otras, son distintas,
por otra causa
Son lágrimas de amor
y del dolor del amor.
Derrame de lágrimas repetido,
y no siempre por la misma causa.
Torrente inagotable,
habrá llanto mientras haya vida
Ojos que sólo mojan,
llueven sobre todo el cuerpo
Caen, vertiendo su agua
sobre rostro, cuello, manos.
Llanto caliente, inexplicable;
duele, brota, se derrama;
destroza si no desborda.
El dolor también es agua
cuando es llanto.
Agua purificadora, consoladora
vivificante; el llanto es vida.
De pronto cesa,
de pronto empieza,
o en el silencio
o en irrefrenable grito.
Lágrimas como puñales,
arden desde la herida
Fuentes en vez de ojos,
rebasan sus bordes.
Mirada roja, apenas trasluce,
hundidos los ojos donde está el alma.
Llanto, llanto, repetido llanto.
Tal vez deshaga el cuerpo
y se tranforme en charca.
lunes, 10 de septiembre de 2018
Quédate
Quédate, pide mi alma
Quédate, mi corazón reclama.
Quédate, un grito de silencio
Quédate, enmudecen mis labios.
Quédate, te miran mis ojos
y te ven alejarte, con una sonrisa.
Quédate, y no puedo decirlo
Quédate, no es tu bien que así lo hicieras
Quédate, ya es tu figura borrosa y lejana.
Quédate, desgarrado mi pecho lo grita
en callado dolor, y se parte soltando
mis entrañas tras tus pasos.
Quédate, quisiera decirte y no debo
Quédate, pero no ha sido para lo que has nacido.
domingo, 9 de septiembre de 2018
Bruma interior
Me inunda desde dentro hacia fuera
como si fuera posible,
sin embargo es así como se siente.
Brota, fluye, cubre; nada queda sin
tapar por esta bruma de dolor
de tristeza, de ausencia, de extrañeza,
de incredulidad.
Bruma que nace de lo hondo.
Me inunda, y se desvanece mi vida
tras la bruma, que tiene nombre,
fecha, recuerdos, escenas, rostros.
¿Cómo puedo seguir aquí si él no está?
¿Qué hace que se pueda sobrevivir
a tanto destrozo aniquilador?
¿Cómo puedo andar, hacer,
hablar, como si nada hubiera sucedido?
Cada día se devela ante mí
un nuevo misterio indescifrable.
Me pregunto si de verdad estoy,
o sólo soy un remedo de lo que fui
Me pregunto qué fui antes,
y si ahora soy quien debí ser.
Me pregunto qué debo ver
en este escenario de la obra
en la cual soy parte.
Me pregunto qué hago aqui:
Ya no soy parte de nada
y nada es parte de mí.
Sólo encuentro encrucijadas
a las cuales enfrentar,
decidir por cuál marchar,
emprender el caminar
y saber por qué lo haré.
Me hallo desorientado,
más que nunca en mi vivir
sumo a este extravío y,
no me abandona jamás,
el dolor de existir;
ello obliga a preguntar
para qué estoy aquí,
para qué mi subsistir.
jueves, 6 de septiembre de 2018
La buena hermana (cuento)
Era una anciana, una anciana aparentemente débil e indefensa.
Para toda la familia, ella era la buena hermana. Esa hermana que no había vivido su propia vida por volcarla hacia los demás; la abnegada, la única que ofreció su tiempo, todos creían, sin haber pedido nada.
Pero, para quien no hubiera caído en la telaraña por ella tejida, las cosas se veían de otro modo. Ese modo monstruoso de vivir que tienen algunos seres humanos.
Tenía bajo su absoluto dominio a quien con ella vivía.
Nadie, ni grandes ni pequeños, se atrevían a contradecir ninguna de sus órdenes o deseos. Ella sabía cómo conseguirlo.
Ocupaba en el lugar central de la casa, una especie de panóptico, posición estratégica que había reclamado al anterior ocupante del lugar, a quien desplazó sin ambages, ya que aquel no le daba a ese espacio un uso tan apropiado como el que ella, para sus"quehaceres" sabría y supo darle.
Desde allí, lugar central de la casa toda, ella podía, desde su lecho, en el que simulaba dormir casi todo el día, vigilar y controlar todo movimiento que se produjera en la familia, con perfecta dedicación, ya que su vida era tan solo controlar.
Su familia había sido muy numerosa, pero había seleccionado cuidadosamente y durante años, con quién preferió permanecer, en una relación cerrada, aislada, posesiva, y hasta cruel cuando ella pensaba que debía recurrir a ello.
No vacilaba en desplegar gran histrionismo cuando se hacía necesario; hasta extremos impensados por alguien que no viera ni imaginara sus siniestros planes de poder, gobierno y posesión absoluta.
Era tan astuta, que quienes la trataban, pensaban que era una pobre viejecita frágil, necesitada de ayuda y compañía, sumidos en un total engaño.
Simulaba a la perfección, una sordera completa que dejaba de serlo, sin que nadie se percatara, cuando hacía falta para sus planes que sus oídos se abrieran, y con suma atención, escuchaba y guardaba la información obtenida, para cuando le fuera útil. Y tenía gran sentido de la oportunidad.
Nunca dejó de contar, diariamente, la cantidad de cubiertos, platos, vasos y fuentes, ni ninguna de sus pertenencias. Lo cual daba una acertada idea de su lucidez y capacidad mental. Y la gran importancia que tenía para ella, controlarlo todo.
.................................................................................................................
Hubo algunos sucesos realmente escalofriantes.
Una noche, en que su hermana Lila, la elegida para ser su compañía, se había atrevido a no volver a la hora pautada, se arrojó al suelo antes de que ella llegara, como había hecho otras veces, para castigar a la "culpable," y permaneció allí en el mismo lugar, hasta que su hermana apareció en la casa y la encontró en tan lastimosa situación, la que, por supuesto era totalmente una estrategia de manipulación para lastimar sus sentimientos y para acrecentar el sentido de culpabilidad, "por haberla abandonado," cosa que hizo angustiar de tal manera a Lila, que raras veces, y solo cuando era necesario, la dejaba sola.
Es necesario decir que esta anciana era perfectamente saludable, gobernaba su casa con gran solvencia y claridad, con gran tiranía también, por lo tanto, no había en ella ni por asomo la debilidad ni la necesidad que ella había, muy astutamente plantado en la cabeza de su sometida hermana. Y de quienes se acercaran a su casa y se relacionaran con ellas, aunque esto rara vez sucedía.
En una ocasión, en que Lila, ilusionada, creyó haber iniciado una relación, ya tardía, con un hombre de su edad, que también manifestaba el deseo de estar con ellas, generosamente, y a pesar de ver claramente la situación de Lila, la anciana cambió su humor; estaba todo el día de mal talante y muy exigente en todo lo diario. Nada la conformaba y había extremado su vigilancia sobre Lila. Además le tomada el olor frecuentemente, como tratando de rastrear cualquier mínimo cambio. También le hablaba con aspereza, y constantemente le reprochaba los errores
en llevar la casa como ella le indicaba. No perdía oportunidad de humillarla, sobre todo en presencia del cortejante.
La llegada del hombre, por supuesto, había agravado la situación y había exasperado el talante ya difícil de la vieja.
No quería que salieran de la casa. No le agradaba que viniera a visitar a Lila. Tampoco fue del agrado de la "dueña"ninguno de los atributos del señor pretendiente. Era para ella, un total e inoportuno intruso. Le encontraba cada vez, un defecto más odioso e insoportable.
Una tarde, la anciana, siempre vigilante, se pareció más que nunca a un espectro, ya que aparecía, en algunas ocasiones, repentinamente en el vano de la puerta, en silencio, mirada escrutadora, desaprobando la soledad de Lila y el hombre, con desprecio y repulsión, hallándolos fuera de su radio de observación. Esa vez, fue la más terrible de todas: el hombre sintió la amenaza, vio su maldad pintada en el rostro mudo.
El hombre sintió que su espina se congelaba y la vio como a un ser siniestro, maligno, peligroso. Su cara estaba deformada por el odio, y tal vez, la envidia. Dispuesta a todo para defender su posesión y su mandato. Ella quiso que él supiera que la guerra había sido declarada y que no dejaría de actuar hasta que él se fuera, se desvaneciera, se olvidara, como si Lila ni siquiera hubiera existido.
Ella, la vieja, hizo todo lo que pudo, desde su simulado desvalimiento y fragilidad, sabiendo que para apartar al hombre debía apelar a todos sus artilugios, hasta lograr su alejamento total. Eso lo tenía decidido y lo lograría.
No tardó mucho tiempo en cumplir su cometido. En menos de tres meses, el enamorado huyó aterrado de semejante enemiga, y supo que jamás antes tuvo que vérselas con monstruo semejante.
Desapareció para nunca más volver.
La anciana, mientras tanto, estaba exultante: su hermana era de nuevo suya. Ahora más que nunca, en tanto que Lila, cada día más sombría, iba perdiendo su vitalidad y se asemejaba más y más a un muerto viviente.
La vieja, trinfante una vez más, lució como lo había planeado; el día de la muerte de Lila, ella, digna, dramática, como atravesada por el dolor, eligió con suma delicadeza a su próxima acompañante...
Confusiones
Me encuentro y desencuentro
Me afano y tengo desidia
Me entusiasmo y decaigo
Creo querer, al cabo no quiero
Me alisto y me desvisto
No me decido a salir
Me preparo y desisto.
Cuál es la encrucijada
que me toca enfrentar
que no puedo elucidar
que no puedo precisar
que no me permite pensar
ni actuar, ni conciliar
¡si no sé qué conciliar!
La confusión todo lo llena
Desde el amanecer hasta el fin del día
No puedo aclarar mi mente
Es un todo maremagnum
Ideas que van y vienen
Vuelven y se rechazan
No encuentro una dirección.
Tanto pensar enredado
a abandonar todo me ha llevado;
he de buscar un lugar donde
la calma me alcance
donde pueda entrar en trance
y recibir el mensaje que me quitará de aquí,
y siendo un estadio distinto,
diluiría mi confusión...tal vez.
sábado, 1 de septiembre de 2018
He viajado
He viajado hacia otros lugares
He visto luces y sombras
He visto el horror
He visto belleza y amor
He visto bondad
He visto verdad
He visto, creo, casi todo.
He vuelto anonadado
He vuelto intrigado
He vuelto desinteresado
He vuelto deseando irme
He vuelto sin volver del todo
He vuelto, pero no soy como era.
He pasado de este mundo
He pasado por otros lugares
He creído que algo sabía
He visto ahora, que estaba errado
He visto que no soy quien creí
He oído palabras en otro lenguaje.
He deseado jamás regresar
He llorado a mi vuelta
He sentido una gran extrañeza
He sentido que ya soy ajeno
He sentido que no pertenezco
He sabido que quiero otro mundo.
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