lunes, 24 de septiembre de 2018

Cielo, visiones, vida


Deslumbrados, observar el cielo, el cielo interior.
Misterioso halo de variado e inasible aspecto.
Revuelto, calmo, gris, rutilante, diáfano
Incesante cambio ante nuestro asombro
y limitada capacidad de ver su grandeza.

Mundo cálido, frío, envejecido, renovado, 
muerte-vida; todo mixturado: cielo y tierra.
Todo incomprendido, todo inalcanzado:
dispersión, escapismo, engaño, 
fantasía, ilusión, siempre confundidos.

Cíclico y no igual, variado e imposible

de catalogar, conocimientos efímeros,
ignorancia más amplia; cuando más miramos
menos vemos que no hemos visto
lo que debíamos ver.

Aprendemos que no aprendemos,

morimos para volver a vivir
en copia exacta a la vez anterior;
nos acercamos a la muerte
sin pensar hacia donde estamos yendo.

Surgen interminables los interrogantes,

no queremos indagar profundo,
no lo soportamos, a la vez que se acerca
a nosotros la verdadera luz, 
huímos hacia la oscuridad.

Negados al camino real, deambulamos
por sendas de error, dolor, confusión,
desilusión, desesperanza y decepción.
¿Volveremos alguna vez los ojos
al lugar donde de verdad se podrá ver?

No hay comentarios:

Publicar un comentario