domingo, 9 de septiembre de 2018

Bruma interior


Me inunda desde dentro hacia fuera
como si fuera posible,
sin embargo es así como se siente.
Brota, fluye, cubre; nada queda sin
tapar por esta bruma de dolor 
de tristeza, de ausencia, de extrañeza,
de incredulidad.
Bruma que nace de lo hondo.

Me inunda, y se desvanece mi vida
tras la bruma, que tiene nombre,
fecha, recuerdos, escenas, rostros.
¿Cómo puedo seguir aquí si él no está?
¿Qué hace que se pueda sobrevivir
a tanto destrozo aniquilador?
¿Cómo puedo andar, hacer,
hablar, como si nada hubiera sucedido? 

Cada día se devela ante mí
un nuevo misterio indescifrable.
Me pregunto si de verdad estoy,
o sólo soy un remedo de lo que fui
Me pregunto qué fui antes,
y si ahora soy quien debí ser.
Me pregunto qué debo ver
en este escenario de la obra
en la cual soy parte. 

Me pregunto qué hago aqui:
Ya no soy parte de nada
y nada es parte de mí.
Sólo encuentro encrucijadas
a las cuales enfrentar,
decidir por cuál marchar,
emprender el caminar
y saber por qué lo haré. 

Me hallo desorientado,
más que nunca en mi vivir
sumo a este extravío y,
no me abandona jamás,
el dolor de existir; 
ello obliga a preguntar
para qué estoy aquí,
para qué mi subsistir.

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