miércoles, 12 de septiembre de 2018
Torrente
Llanto torrencial, mana
sin detenerse
Ojos que quieren descansar
de este diluvio
Enrojecidos, hinchados,
deformes
No es posible; deben continuar
llorando.
Irrefrenable surtidor
de lágrimas nuevas.
Son otras, son distintas,
por otra causa
Son lágrimas de amor
y del dolor del amor.
Derrame de lágrimas repetido,
y no siempre por la misma causa.
Torrente inagotable,
habrá llanto mientras haya vida
Ojos que sólo mojan,
llueven sobre todo el cuerpo
Caen, vertiendo su agua
sobre rostro, cuello, manos.
Llanto caliente, inexplicable;
duele, brota, se derrama;
destroza si no desborda.
El dolor también es agua
cuando es llanto.
Agua purificadora, consoladora
vivificante; el llanto es vida.
De pronto cesa,
de pronto empieza,
o en el silencio
o en irrefrenable grito.
Lágrimas como puñales,
arden desde la herida
Fuentes en vez de ojos,
rebasan sus bordes.
Mirada roja, apenas trasluce,
hundidos los ojos donde está el alma.
Llanto, llanto, repetido llanto.
Tal vez deshaga el cuerpo
y se tranforme en charca.
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