lunes, 15 de octubre de 2018
Barro, oro, veneno
¡Ah!, si fuera posible el amor humano
¡Ah!, si fuera real el milagro de amar sin dolor
¡Ah!, si fuera posible que, instantáneamente
luego del dolor, llegara el amor,
restañara heridas y llenara de gozo
el alma, espíritu, mente y corazón.
¡Ah!, si fuera posible que en nuestro
barro corruptible se forjara el oro mejor.
Que tornara nuestro miserable ser
en una refulgente estrella de eterna luz
y todo por amor.
Ah, hermosa fragancia de la fresca flor
esa que equipara la flor del amor;
sin embargo, a diario, veo qué pides
sé lo que me das, también lo que me niegas,
cuán grande es tu engaño y la impureza
de tu mentido amor.
Derrumbado quedo luego de tu huída,
corres desalada luego de mentir;
hoy sé quién eres, en qué te transformas
y qué quieres de mí. De pronto, soy sabio
y conocedor de tu fiera perfidia y tu falso amor.
Tal vez algún día aprenda a devolverte
todo lo que antes tú me has dado a mí,
y entonces entiendas, cuál es el dolor,
cuánta es la locura, cuál es la ponzoña
de un falso amor.
Pero, por fortuna, no creo que pueda
y que siempre prefiera quedar como soy:
Amando, esperando, confiando y deseando
en todo momento, tu felicidad.
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