jueves, 25 de octubre de 2018

La tea extinguida


Antes llama fragorosa, roja;
brillo y fuego, calor y chispa,
amorosa expansión de calor,
intenso e incesante movimiento
ondulante, atractivo;
fragua acelerada por la mano del herrero
hábil que le daba forma y
moldura, acreciendo su belleza
y aumentando su rubor. 

Tea extinguida ahora,
restos quemados,
humo leve, casi nada.
El gélido aliento de su amante
cercenó su llama hasta el final.
Queda de la tea, un despojo negro,
húmedo, tiznado, maloliente
resto de lo que fue.

Tea ardiente era ella,
encendida en quien amaba.
Él, dosificó su hiel, su hielo,
su frialdad y desapego 
hasta que la fulminó
y aniquiló su ser. 
Tea extinguida ella es hoy,
ni el recuerdo ha quedado
de aquel hermoso fuego 
que  alguna vez alumbró.

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