lunes, 22 de octubre de 2018
Distancia, lejanía y distanciamiento
Distancia, lejanía, distanciamiento;
estas tres palabras se abrieron paso
en mí y brotaron juntas.
Se empujaron la una a la otra
queriendo imponerse en importancia
y no viendo que las tres son tan semejantes
que me hicieron pensar que se necesitan
muchas de ellas para expresar lo que significan.
Entre ellas, me ha estremecido el sinónimo
que habla de enfriamiento
por sentirla anticipadamente
antes de comenzar a escribir,
y llevado por ese gélido sentimiento
me he lanzado a estas palabras.
Cualquiera de ellas, me estremece,
cada una de ellas me acongoja,
mi alma tiembla y se desconsuela
ante la certeza de la soledad
que cualquiera de ellas derramará
en mí.
¿Por qué alejarse?
Porque el frío del desamor baña
con su hielo líquido
y desprende lentamente cada enlace
que antes hubo.
La distancia en sí misma es frialdad
y la frialdad traerá inevitablemente
el alejamiento, la separación temida,
el olvido, la decepción, y por fin,
la dureza necesaria
para resistir el dolor.
Distancia, lejanía, alejamiento,
desaparición, vacío.
Ilusas ideas, fantasmagorías
que en nada reemplazan lo que creí
vivido, y termino sabiendo la
separación, sin haber llegado, jamás
a la integración.
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