Solitario hombre
que feliz vives
tu soledad.
Flotas sobre tu existencia
como si no tuvieras cuerpo;
¡solo siempre
quieres
vivir tu vida!
Tu mirada se aleja
y se vuelve perdida
lejos muy lejos,
de vida en compañía.
En el silencioo
buscado
de tus largas noches
solo vives, hombre,
tu solitaria vida.
Las mañanas te encuentran
y tú no las miras,
tú solamente quieres
tu solitaria vida,
y el silencio
ininterrumpido
sin compañía.
Te sientes completo,
de tus pensamientos
amigo,
porque ellos
resuenan
en sagrado silencio.
Cuando las noches
se asoman
a tu soledad,
le ponen el brillo
miles de estrellas
a tu silencio
querido,
que nada es mejor
que atisbar el alma
si la soledad es placer.
A menudo, en las tardes,
paseas por el bosque
y hallas en
su sombra
ecos de tu silencio
y de tus pensamientos,
mientras tus ojos con agrado
contemplan,
tu solitaria vida.
lunes, 28 de septiembre de 2020
Un solitario
domingo, 27 de septiembre de 2020
Incredulidad
He venido, amigo mío,
a consolarte
y a llorar contigo
la partida de tu amada.
Repetidas veces,
habrás escuchado anunciar
su inminente abandono,
mas no quisiste creer
esas palabras vertidas.
He venido, apiadado
por tu desolado llanto,
dolor profundo
que lamento tanto.
Tantas veces te dije:
Cuidado,
no juegues más
con el amor desgastado.
Ella era tan tuya,
tanto como puede serlo
aquella que ama
entregándote su vida,
ofreciéndote su alma
sin reservas, sin cautela,
en tu amor confiada.
Has perdido, amigo;
quien te amaba se ha ido.
Lo más grave y triste es,
que nunca verás de nuevo
esa mujer tan dulce que
de verdad te hubo amado;
esa que hoy está ausente
y se ha vuelto irremplazable.
Debo decirte, amigo,
que estabas muy advertido;
cuántas veces lo dijimos
sin haber sido escuchados;
ni ella, con su dulzura y
menos yo, en mi dureza.
Creíste sería imposible
la llegada de ese día.
Estoy aquí, amigo mío,
pero sé que no hay consuelo.
No te perdonarás tú
haber perdido a tu amante,
haber sido indiferente.
Pudiste correr, detenerla;
murmurar en su oído
cuánto amor sentías por ella;
con eso hubiera bastado
¡Hoy, amigo mío, ella
estaría a tu lado!
Y con ella, no lo dudes,
tu vida hubieras salvado.
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Cada día, cada hora, cada vez...
Cada día en que te he visto
ha estallado mi pecho
henchido de emociones
turbulentas,
calientes,
heladas, ardientes,
fieras, dulces,
tiernas,
cruel espanto del amor amante.
Una vez atravesado
por la hiriente flecha
de tu ser,
ya no hubo minuto en el día
que no fuera para ti,
por ti,
contigo y sin ti:
ya no hubo diferencia.
Todo en mí dejó de ser
para ser tuyo.
Cada hora que ha pasado
ha sido tuya
en mi mente,
en mi alma,
en lo que soy y no soy,
en el pensamiento de tu
rostro,
en mis manos,
la tersura de tu piel
en mi cuerpo, todo él,
la sed insaciable
de ser tuyo
y de ti, tu sed
quiero saciar aun
deseando
no saciarla jamás.
Amar es doliente vida
por amar,
desesperadas horas, días, veces,
en que falta
la amada presencia;
anheladas horas
de estar a tu lado,
hundido en los
pozos de tus insondables
ojos,
de los que sólo espero
estén llenos de mí.
Es dolor el amor
es penar el amor
es sufrir el amor
pero,
no es vivir el vivr
sin amar.
martes, 22 de septiembre de 2020
Hoy, y no otro
Hoy y no otro
fue el día:
El día en que llegaste tú.
Ese fue el comienzo de las grandes
experiencias vividas a tu lado,
guiados por ti, como tomados
para siempre de tu mano
sin saber qué rumbo habría
de no ser por ti.
Fue tu rostro, tu sonrisa dulce
tu mirada suave y profunda;
tu hermosura y levedad.
Fueron tus gestos, amables
generosos, abierto el corazón,
sellados tus labios, prudente
tu palabra,
discreta tu opinión cuando la hubo.
Hizo falta cada día tu presencia,
y sigue todo igual, eres irremplazable.
Sin ti no habría lo que hoy hay aquí;
nada hubiera sido como es,
tanto significas tú en la vida de
todos los que conociéndote
te amamos.
viernes, 18 de septiembre de 2020
Sueños esquivos
No recuerdo mis sueños
estos últimos días;
extraño esos mágicos relatos
que semejan cuentos de hadas
o de brujas, u horrores
infernales, lugares donde estoy,
indeseados,
y de ellos no poder huir.
¡Mis sueños
son tan asombrosos!
No puedo dejar de pensarlos
durante la vigilia
o varios días después.
¡Me intriga tanto no recordarlos!
¿Será que mi alma se ha cansado
de susurrar en mi oído lo que debo
hacer, y de verme desobedecer?
Sé que eso son mis sueños:
mensajes del mundo
que mi alma ve.
¿Acaso se alejó y está en algún lugar
mejor que aquel
que yo le di como morada?
Entonces, ¿no ha de volver?
Tiemblo de solo pensarlo.
Dejar de recibir sus mensajes
misteriosos, intrincados,
laberínticos muchas veces,
o casi siempre
impenetrables e insondables,
encantados;
si eso sucediera,
significaría morir
a la verdadera vida.
Me agrada más vivir en sueños,
en esos sueños más reales, más vivos
que la llamada realidad.
Soy tan completo en mis sueños
como jamás lo seré en la vida.
¿Cuándo retornará mi alma
con sus novedades diarias
que ponen ante mí
profundidades ignoradas,
desconocidas para mí
y por ello tan ansiadas?
Aprecio su encanto, su luz,
su novedad,
su primicia, su originalidad;
¿qué sería de mí sin mis sueños?
Habré dejado de vivir, sin duda.