miércoles, 23 de septiembre de 2020

Cada día, cada hora, cada vez...

 

Cada día en que te he visto

ha estallado mi pecho

henchido de emociones

turbulentas, 

calientes, 

heladas, ardientes,

fieras, dulces,

tiernas, 

cruel espanto del amor amante.


Una vez atravesado

por la hiriente flecha

de tu ser,

ya no hubo minuto en el día

que no fuera para ti,

por ti,

contigo y sin ti:

ya no hubo diferencia.

Todo en mí dejó de ser

para ser tuyo.

 

Cada hora que ha pasado

ha sido tuya

en mi mente,

en mi alma,

en lo que soy y no soy,

en el pensamiento de tu 

rostro,

en mis manos,

la tersura de tu piel

en mi cuerpo, todo él,

la sed insaciable 

de ser tuyo

y de ti, tu sed

quiero saciar aun

deseando

no saciarla jamás.

 

Amar es doliente vida

por amar, 

desesperadas horas, días, veces,

en que falta 

la amada presencia;

anheladas horas

de estar a tu lado,

hundido en los

pozos de tus insondables

ojos,

de los que sólo espero 

estén llenos de mí.

 

Es dolor el amor

es penar el amor

es sufrir el amor

pero,

no es vivir el vivr

sin amar.

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