¡Por fin, este día
ha traído la respuesta!
Esperó toda una vida
para que ésta llegara.
En un despertar, azorada,
la recibió.
Tantos años padeció
sin ser quien debía ser;
supo de cada amargura,
sin consuelo las vivió.
Pero sabe que no es tarde
ya que la luz recibió,
desde muy dentro de sí:
fuente de amor,
manantial inagotable,
que la nutre con perdón,
y del alma frutos son.
Despertó y ha perdonado
aquello que no fue dado.
Ahora ha aprendido,
que lo mismo le sucede
a todo aquel que ha nacido
sin amor para crecer.
Mas, este es el día,
en que la luz la encendió.
Hoy sí que sabe la niña
habitando en su ser;
no importa si no te amaron
si tú aprendiste a amar.
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