Habrá que ver muy atento
por qué lugares anduve
y cómo me ha ido ahí.
No olvidar ningún detalle
para no volver allí,
quedar preso en los giros
de repetir los errores
de aquellos itinerarios.
El trayecto de la vida
nos lleva por distintas rutas;
nunca sabemos cuál sea
la del buen tino final
siendo esa, beneficio
de este corto transitar.
En la confianza inmersos,
partimos pensando en lo bueno,
para terminar cayendo
ante el primer tropiezo;
es de torpes que lo hacemos
ya que serán nuestros pasos,
los pasos de un principiante.
El trayecto es obligado
una vez de estar en ruta;
es final anticipado
adónde nos llevará...
El problema no es saber
hasta dónde llegaremos,
sino, cuáles rumbos tomaremos
hasta llegar al final.
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