Errante, he tropezado
con mis propios pasos;
lejos de corregir,
he vuelto a equivocarme,
he caminado por las mismas sendas
sin ver mis yerros.
Constante es el error,
lo sé,
pero no he cambiado;
¿cuándo y cómo caminaré
de modo que no tropiece?
Parezco reptar
mas no avanzo.
Los giros me envuelven,
me depositan
una y otra vez,
en el punto de partida.
Pasan los años,
día a día, sol a noche
noche a día,
sin variar el rumbo erróneo.
Gastados tengo los pies,
muy confuso el pensamiento,
sin aprender de mis faltas.
¿Llegará alguna vez
descubrir la seda correcta?
Pienso que no será pronto,
que tal vez más siglos pasen;
¿Qué verdad es la que busco
si no encuentro su camino?
No hay comentarios:
Publicar un comentario