lunes, 1 de agosto de 2022

Sin reproches

 

Te fuiste, sin decir adiós

por última vez.

Te fuiste, sin mirar mis ojos

ni yo ver los tuyos,

por última vez.

Te fuiste, sin nada decirme

ni nada yo dijera,

de tu último sentir.

Te fuiste, y te fuiste solo

como todos nos iremos.

 

Aquí nos hemos quedado

en la soledad temida.

Irremediable es tu ausencia.

Si alguna vez supiere,

cuándo me tocará partir,

he de pedirte, 

hermano de mi alma,

que por mí vengas,

me ayudes a irme,

pues en tu compañía,

la partida será en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario