Te fuiste, sin decir adiós
por última vez.
Te fuiste, sin mirar mis ojos
ni yo ver los tuyos,
por última vez.
Te fuiste, sin nada decirme
ni nada yo dijera,
de tu último sentir.
Te fuiste, y te fuiste solo
como todos nos iremos.
Aquí nos hemos quedado
en la soledad temida.
Irremediable es tu ausencia.
Si alguna vez supiere,
cuándo me tocará partir,
he de pedirte,
hermano de mi alma,
que por mí vengas,
me ayudes a irme,
pues en tu compañía,
la partida será en paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario