Oh!
Las aves, tan bonitas, con sus
trinos desde el amanecer
Embellecen la vida, y cantan
las notas de música exactas para recibir al sol
Y así, sin cesar, acompañan su curso hasta la hora del ocaso.
Pensaba, seres que sólo están en el
mundo para adornar.
Sólo saben de gorjeos y vuelos,
de colores y perfumes
A menudo, observaba esos vuelos: ligeros, raudos, fugaces
Lo hacen como un juego, pues se ve como juego
o baile, o fiesta
No se ve como forma obligada de
vida. ¡Tan hermoso lo saben hacer!
Y yo, allí, en el piso, cautivo, mis ojos tras ellas…
Ornamentos del aire. Perfectas.
Cada una de ellas en su justo lugar.
No dejan ni un rastro. ¿Para qué?, me decía, y casi
envidiaba sus vidas, pequeñas, felices, aéreas.
¡Vivir y volar como ellas!, tan
bonitas, tan suaves...
Graciosas, etéreas, sus vuelos son rasgos pintados por
artistas del cielo
Aquellos que pintan secretos al aire
que son sólo instantes
Instantes que bastan para dejar el
comienzo indeleble de un sueño
Y sus cantos, compuestos por músicos
que saben de amor…
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