Como un torbellino has atraído mi alma
en vértigo eterno,
por alturas lejanas.
Mi alma se entrega, y gira contigo;
no tiene retorno, y flota ufana,
en tu ingrávida órbita.
Tus giros eternos la elevan, y vuela,
gozosa y triunfal. Transporte infinito.
¡Cielo en los cielos!
Mi alma asciende y vuela en la tuya.
¡Flamante estela ambas dibujan!
Huella dorada, ¡nunca antes trazada!
Huella divina, trazo sagrado.
Eran dos , ahora una: se saben así.
¡Fundidas están!
ResponderEliminarascenso y perfección!
vuelo nupcial, vuelo triunfal