Ah! ¡Si los hombres
supieran qué bellos se vuelven cuando aman!
Ah! ¡Si esos duros
varones se dejaran trascender por la dulce ternura de amar!
Ah! Si sus músculos
duros, de estar tensos cesaran, bajo la suave caricia de las manos de una mujer
Ah! Si sus ojos
dejaran de ver las conquistas y contemplaran, junto a su amada, un atardecer
Ah! Si esos hombres
yacieran más tiempo, pegados al blando cuerpo de su amada mujer
Ah! Si los duros
varones amaran, cuánto más varoniles serían
Más fuertes, viriles,
y ¡hermosos!
Ah! Si ellos fueran
amantes constantes, serían tan hermosos que hasta Apolo huiría avergonzado a
ocultar su fealdad.
Ah! Si los hombres
supieran cómo lucen cuando aman de veras, ¡cuánto más amarían entonces!
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