Cuando me llames, amado, llámame con la voz de tu alma
No uses otra voz que no sea esa
No la escucharé, no la reconoceré.
Por los extensos corredores y los patios
Donde ya la tarde muere
Sólo se oyen las voces de las almas, mi amado,
Y la tuya no se oye...
No llegues con la oscuridad, te lo suplico, apresúrate
Que no sea tu voz, ya una sombra más,
Porque estaré tan aterrada
Y temerosa, que no atenderé tu voz
Ni tu reclamo.
Y nos quedaremos solos en la noche…
No hay comentarios:
Publicar un comentario