sábado, 27 de abril de 2013

El anhelo de un buen amor


Mis palabras te abrazan, vives protegido 
por el amor que en mí has suscitado,  
Dichas o calladas, ellas son el cauce que he hallado, 
eso son, mis palabras.

Mis palabras te abrasan. Te abrasan del mismo modo que 
me queman las tuyas; las palabras marcan. 
Las mías y las tuyas, llevan ese mismo fuego abrasador
que nos purifica.

Mis palabras te tocan, besan, acarician, te acompañan. 
La más pura intención ordena sus letras. 
Guiadas por el mejor sentimiento que a ambos nos habita.

Mis palabras te envuelven. Porque  quiero protegerte de todo dolor en ti presentido. De todo tormento que te abrume. 
Quiero que seas feliz, alegre, calmo, sereno, pleno. 
Y todo por amor.

Mis palabras te aman, interminablemente. 
¡Mi forma de amarte, es tan grande! 
Llevan esa carga  bella, ennoblecedora, para mí que las siento, 
y para ti que las recibes con el mismo amor.

Mis palabras son tuyas. Sí, son tuyas, porque tú las inspiras.

Mis palabras te componen, te dibujan. 
Te fortalecen. A medida que las vas recibiendo 
se vuelven parte de ti, porque esto es inevitable.
Porque son producto del diseño que mi alma hace de ti.

Mis palabras no tienen freno. 
Sólo tienen el peso del pudor, el respeto, el cuidado 
de no afrentar la delicadeza y el pudor de tu persona.

Mis palabras, elegidas por amor, tienen un solo destino:TÙ.



No hay comentarios:

Publicar un comentario