viernes, 12 de abril de 2013

Sin límites

Ah, qué poderosa sensación la de saber
que mi alma, libre ella, no tiene límites ni fronteras.

Ah, qué fortuna me ha tocado en suerte
tener un alma que de mí no necesita y vaga sola.

Ah, qué gloriosos caminos ella ha de transitar
sin llevar consigo el peso de mi humanidad.

Ah, qué inmenso espacio la recibirá en su eterno viaje,
pues para ella no hay tiempos.

Percepción divina de su eterno volar
Sensación sin cuerpo, imposible de atrapar.

Ah, qué don tan ignorado: ¡almas que no se ven
y son las únicas que ven!

Dispuestos a oírlas, escucharemos
Sorderas del interior, destapad vuestros oídos
Libre y viajera, ella será mensajera de todo saber.

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