El alma danza, se regocija, ¡es tan graciosa!
Voluta leve, danzar ligero, ritmo eterno
Indescriptible, gozosa baila, su paso etéreo.
Deja el cuerpo, ya liberada...¡ya volverá!
Sus giros amplios, llenos de luz
Halos de vida, translúcida esfera.
Caricia incomparable en sus cadencias
Agraciada, completa, tan esencial
Aromas despide, desconocidos, embriagadores.
Por un extraño misterio, nos participa
Su baile no es con nosotros
Es sólo suyo; la vida depende de esa danza.
¡Quién pudiera con ella, enlazados a ella, danzar así!
Fortuna tenemos si la contemplamos cuando ella baila
Sólo resta esperar su deseo de volver, terminada su danza...
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