Amo las mañanas, en su primicia, silencio y frescor.
Su suave pero imponente comienzo. Ese brillo tímido del amanecer.
La luz, tenue al principio y portentosa luego.
Tengo certeza de mi ser en la mañana. En la mañana, soy yo.
Es el momento de la esperanza, de la promesa de la felicidad.
Amo la promesa del aprendizaje,
Amo la promesa de recorrer nuestro camino, otra vez,
ese día, mejor que el anterior.
Y en este comienzo, te encuentras tú.
Amo las frutas, frescas y secas, suculentas o arrugadas.
Amo el vino maduro, el afianzado, el sabroso, el oscuro y denso, el vino sabio.
Amo el champagne y la cerveza espesa, negra. Uno, burbujas, la otra, espuma de color.
Amo la Literatura, así con mayúscula.
Amo los escritores. Amo su arte incomparable. La suprema hermosura de sus palabras.
Amo la pintura y la belleza o el dolor, retratados en un instante. Eternizados.
Amo la música, que desata los nudos internos y los armoniza.
Entre todo ello, te encuentras tú.
Amo la música, que desata los nudos internos y los armoniza.
Entre todo ello, te encuentras tú.
Amo las caminatas, en silencio, reflexionando,
el encuentro con uno mismo en cada paso.
el encuentro con uno mismo en cada paso.
Amo la risa compartida.
Las miradas cómplices.
El entendimiento mudo.
Los guiños.
Y entre todo, tú.
Y entre todo, tú.
Amo el buen humor.
Amo los secretos, y, sobre todo,
el secreto del amor, que no tiene igual.
Amo su hermosura y su sutileza,
su pasión, su fuerza, su delicadeza,
y en todo esto, AMO ESTA VIDA
EN QUE TE ENCUENTRAS TÚ.
el secreto del amor, que no tiene igual.
Amo su hermosura y su sutileza,
su pasión, su fuerza, su delicadeza,
y en todo esto, AMO ESTA VIDA
EN QUE TE ENCUENTRAS TÚ.
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