Tu excelso amor hizo en mí, que no haya más remembranzas;
lo que antes me habitaba, o qué antes conocí.
Soy ajena a mí misma, porque en mí sólo eres tú.
lo que antes me habitaba, o qué antes conocí.
Soy ajena a mí misma, porque en mí sólo eres tú.
Elegida yo me siento, por lo que en mí derramas;
por tus gestos primorosos, retoños de tu amor.
Tu comprensión y dulzura,
Tu delicadeza y donosura,
Tu estilo incomparable de amar, rosa fresca cada vez.
por tus gestos primorosos, retoños de tu amor.
Tu comprensión y dulzura,
Tu delicadeza y donosura,
Tu estilo incomparable de amar, rosa fresca cada vez.
Tus palabras, hechas poema,
son lazos indisolubles con los que Eros,
ató mi vida a la tuya,
y no logro ya arrancarlos,
¡que no me hagan sufrir más!
¡Dulce dolor del amor!,
que se clava muy profundo
y penetra en la médula
de mi ser femenino,
que acoge con estupor
tanto caudal de pasión,
pasión que está desbordada sin un cauce ni un fin,
¡cauce y fin, que anhelo ser!
son lazos indisolubles con los que Eros,
ató mi vida a la tuya,
y no logro ya arrancarlos,
¡que no me hagan sufrir más!
¡Dulce dolor del amor!,
que se clava muy profundo
y penetra en la médula
de mi ser femenino,
que acoge con estupor
tanto caudal de pasión,
pasión que está desbordada sin un cauce ni un fin,
¡cauce y fin, que anhelo ser!
Amadísimo de mi vida,
¿qué impenetrable misterio
nos envuelve y nos acuna?
¿qué impenetrable misterio
nos envuelve y nos acuna?
¿Por qué el dolor viene siempre
a acompañar al amor?
a acompañar al amor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario