viernes, 26 de abril de 2013

Unos y otros...

Las más profundas tragedias del alma,
los más intensos dolores,
van pasando en mudez absoluta, y no se oyen
y no llega a nosotros, ni lejano, un quejido.


Cuando estemos riendo alegremente,

tal vez seamos escenario remoto del dolor ajeno,
de ese horrible dolor sin respuesta ni eco,
como si no existiera, ignorado,invisible, sordo.


Me llaman desde allá, ¿desde dónde?,
y no escucho, pues bailo feliz,
e inmersa en mi danza, creo no haber oído nada
y en el aire, en el espacio, el grito se diluye.


Algo palpita en mí y me inquieta,
parece escucharse un llanto suave, y
sin embargo, mi canto lo apaga y

mi alegría lo oculta, y cubro los grises con colores
pues no percibo, ese, aquel dolor ajeno.

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