sábado, 13 de abril de 2013

Separatidad

¿Quién puede soportar la conciencia de la separatidad?

Sin desesperar ante la soledad
Sin volverse loco
Sin buscar un otro
Sin lograr encuentro
Sin verse en el otro, sin el que no sabe de su propio existir.

Ese cruel minuto, el de  la conciencia de estar separados
Ese mismo instante comienza el ansia por la unión estrecha
Las almas, inquietas, se buscan sin reposo y ese afán no tiene fin
El camino hacia el otro es pura porfía:
Encontrarse es primero, luego vivir.

Los dioses dijeron: "¡Separémoslos!"
y nos condenaron a la sensación eterna
de sentirnos solos, de añorar un otro,
al errar eterno, a ver hacia fuera
y así nos desviaron del camino apacible de la completud.

Desde aquel momento, nuestro andar es cojo:
falta el sostén de la otra mitad, mitad que es entero, 
¡tan paradojal!, pues si no lo fuera, no se integrará.
El don de encontrarse requiere de amor
En el amor se donan y se logra entonces, esa completud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario