sábado, 19 de noviembre de 2016

Otro dolor


Mi confusa mente no puede parir
aquellas frases que deseo decir.
Mi alma contrita está llena de pesar
y mi corazón ya no quiere latir.

Son días de dolor desconocido
No había imaginado tal pesar:
la Muerte se ha acercado
y ha entrado con suprema majestad.

Son días de dolor nunca sentido:
¿Tantos son? Tan diferentes cada uno
en su causa y en su sensación,
ignorando cada vez, de qué modo es sufrido.

El miedo sobreviene y se une, 
entonces comenzamos a temblar;
el cuerpo desfallece y se sume,
y el llanto pronto a derramar.

Son días de dolor inesperado,
como es todo dolor, 
para el cual no estaba preparado
ni había imaginado tal horror.

¡¿Por qué muere el joven y no el viejo?!
¿Acaso es condena por vivir?
¿Tal vez por no haber sabido amar?
¿Quizá para que sepa del dolor?

Son días de dolor, y en estos días 
he visto mi vida desfilar dentro de mí,
vida que no me ha ahorrado golpes
y que se ensaña en estos días de vejez.

¿Qué más debo aprender?
¿A amar, que no parece ser de mí, virtud?
¿Acaso no tuviera corazón?
¡¿Tanto me cuesta el amor?!

Son días de dolor y más dolor.
Me detengo en un estado de sopor
¿Se anestesian mis sentidos?
¿Me defiendo de la aniquilación?




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