miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un muro para llorar



Este lugar ya no alcanza,
necesito algo muy grande
que alcance a contener mi llanto
y  evitar  que todo anegue.

El dolor que me invade
desde fuera y desde dentro,
incontenible se desborda,
me cubre, me ahoga.

Me siento tan pequeña y miserable,
al fin puedo saber de qué estoy hecha:
el dolor interminable me ha formado
y sólo soy harapos de una vida.

El sol resplandece sobre mí
y no entibia ni deshiela
la estatua congelada de mi ser,
ese ser que siempre he sido.

Necesito una enorme piedra
donde derramar mis lágrimas.
Una piedra que no me consuele
ni me abrace, que se quede muda.

Una piedra que, indiferente, 
vea cómo me deshago en llanto
y escuche mis lamentos en silencio
indiferente pero atenta.

Necesito que una piedra me sostenga
mientras voy cayendo y me convierto
en río, y que sea cauce de ese manantial
de dolor interminable. 

Un muro para llorar mi pena,
un silencio para escucharla,
una dureza que no me compadezca,
que tan sólo me sostenga.

Quiero apoyarme en esa piedra.
Tal vez por temor a ser juzgada
busco el apoyo de una roca:
ella, no dirá nada.

No habrá consuelo para mí,
no lo merezco; pero no soporto
más acusaciones, las propias
ya me bastan, me rebasan.

Aquí, en la piedra apoyada, 
mi cabeza se reclina, vencida,
y envidio a la roca 
que por el musgo es protegida.




1 comentario:

  1. El dolor aciago no mira mas alla de sus ojos prietos..No cree que la vida de los seres humanos es soledad indescifrable..un instante...un encuentro..cambio de sentimientos..vidas que se lleva el viento..tiempos veloces que enseñan tristemente que la vida es un momento..pero belleza!Lo Eterno se queda acompañando el despojo del desencuentro...nos levanta,nos envuelve, nos espera...nos comprende...para que podamos junto a otros seres empezar de nuevo..

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