jueves, 27 de diciembre de 2012

Silencio elocuente

El silencio ha ganado a mis palabras
No encuentro la razón para expresarme
Inútil me parece explicarme
Carece de sentido describir lo que he sentido.

Parece que el silencio dice,
Mejor que cualquier hábil poeta,
Y cuenta las  profundas huellas que la vida me  ha dejado
Que son marcas indelebles, sin aún cicatrizar.

El silencio ha ganado en la batalla
Ya no más expresar mis hondas penas
Cerrada mi boca, mis ojos, mis oídos y mis manos
Espero en silencio, el retorno de la letra, de la palabra.

Es mezquina el habla cuando no hay palabras
Es harto suficiente el silencio cuando no hay un decir
Silencio elocuente, improductiva letra
Pensamiento hondo, ¡se impone callar!           
    

martes, 25 de diciembre de 2012

Una noche más



Dispar y atrevida, indiferente e incólume, inconmovible,
ella sabe por donde avanza, y nos lleva, arrastrándonos.
No acaba de sorprendernos, el camino con sus vericuetos   
y emboscadas, con sus ironías y aplausos,
con sus malas rachas y renovadas y valiosas ilusiones

con sus caídas libres,  y sus tropiezos, 
su estancamiento, su velocidad.

¡Es todo tan desconcertante!.
Las realidades de nuestras vidas, 

superan lo imaginable, y a cada vuelta de las mañanas
no sabemos qué nos aguarda,
y seguimos,  nuestro paso firme, 
¿con la creencia y la firmeza de quien sabe adónde va?...

Lo consolador de la vida, es que nos deja ver, 
con real certeza, quién nos ama
y a quién amamos, y nos sentimos tan confortados 
y acariciados por esta gran delicia 
que la  vida nos permite degustar, 
ínfimos como somos, y a  pesar de ello.

¡Tu afecto y el mío, amigo mío!

No hay palabras, no hay cómo explicar;
abrazo y compañía son suficientes, para los tiempos que van pasando.  
Cuando el dolor avanza y nos acongoja, el incomparable abrazo llega
Cariño grande, sincero, único. 

Consuelo que al alma calma
y le devuelve serenidad.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Dijo Yeats...

   Dijo Yeats, en su sabidruía infinita:" Cuando estés vieja y cansada, y vencida por el sueño",
Y expresó tan claramente el ocaso solitario de una bella mujer
Que dormitaba, junto al fuego, y meditaba, sumergida en su propio invierno
Y dejaba que en sus manos temblorosas, se plegara aquel poema.

  Dijo luego: " Y lentamente leas, y sueñes con la dulce belleza 

  Que tus ojos tuvieron antaño, y también con sus sombras profundas,"
Y ahora hollada por sus  arrugas, y su belleza vencida por los años
Recuerda y se ensueña, leyendo este poema que la retrata fiel.

  Dijo después: " Cuántos amaron tus momentos de alegre dulzura,
    Y amaron tu belleza con amor sincero o falso,"

Y sólo fueron aves de paso que en su dulce ser abrevaron
Y de su hermosura disfrutaron, mas luego se desvanecieron.


  Dijo más abajo:"Y cuando, inclinada junto a las barras candentes, 

  Murmures, con cierta tristeza, cómo el amor huyó",
Interpretaba compadecido, el sentir de la mujer,
Que llegando a su final, recuerda a los que la amaron
Y piensa confusamente, por qué no la amaron más.


Aquí rindo este homenaje, enternecida, a la voz de Yeats,
poeta, conocedor cabal, de los hondos sentires y emociones
de una dulce y vieja mujer, que va partiendo, y recuerda
lo más bello de su vida: el amor que ya no está, y que tal vez
sin que ella lo supiera, nunca estuvo y nunca fue.
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Oir sin espejos


¿Qué pasaría  si rompiéramos los espejos
que cuelgan en los recintos habitados?
¿Qué pasaría si nuestra imagen conocida, 
en nuestra mente desapareciera,
yendo a parar a un posible olvido?

Pudiera ser entonces, que dejáramos 
aquel empecinado egoísmo y nos
alejáramos suavemente, de estar
siempre centrados en el destino propio,
sin ver a los demás que nos circundan.

Tal vez un cierto miedo nos ganara, y
con horror nuestras miradas se apartaran,
pues nunca antes hubiéramos mirado
las tenebrosas reconditeces de nuestras almas
que huyen temerosas de los juicios
a que la nueva mirada las somete.

¡Ah!  Si dejáramos de lado los espejos
tal vez, los cuerpos desaparecerían
y, livianos como el aire, sólo el fluir
de las almas ornaría todas las vidas,
convertidas ahora, ellas, puras, en esencia
única de vida,  digna ya de ser vivida.   

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Tu llanto



Y ya sin mirar cuál era la causa,  derramas copiosas lágrimas, que empapan tu rostro.
Sin embargo, tu llanto es silencioso, discreto, tímido. 
Si sonrieras,  tal vez lo hicieras con sonidos claros 
y como con campanillas, 
empero  guardas con pudor tus lágrimas,
son tu secreto sufrimiento.

Y cuando  tu llanto acaba, 
deja en tu cara bellos trazos, y semejas la pintura de un artista 
que quiso retratar el rastro que deja un amor que  ha terminado.
  
Y en tus ojos entornados, con rubor muy encendido, medio rostro entre tus manos escondido,
piensas, imaginas, recuerdas, 
la causa de este llanto comprimido
y entonces, de nuevo brota de tus ojos
el caudal salado que moja, incontenible,
lo que a su paso encuentra.

No necesitas recordar, ahora que lo piensas;
el dolor está contigo y es tu esencia,
que un amor que ha terminado
es un dolor que comienza y que no acaba
y que muchas lágrimas costará a tus ojos.

De pronto, tu cara ensombrecida por el llanto,
se ilumina apenas, y una triste esperanza
te invade: tal vez pronto vuelvas, 
tal vez pronto vuelvas. 
Y las lágrimas se secan y retiran y dejan su paso a la sonrisa,
e ilusionada como un niño ante la promesa,
volverás tu rostro hacia la puerta,
y comenzará tu espera...          
   ,

martes, 11 de diciembre de 2012

Otra vez..ella..

Sí,  no hay  fuerza que venza a la muerte,
cualquiera fuese su poder o procedencia
ni hay belleza que pueda perdurar,
y menos ella, que sólo es belleza,
que rápida se esfuma con el tiempo.


Entonces,  ¿podría acaso un amor sublime, vencer
el imparable tiempo,  derrotar la muerte?
¿Cómo lo haría, si ni las piedras,su transcurrir resisten
y en fino polvo se convierten?
Y todo es sensible a su paso, ¡todo ser!, ya que sólo
basta con estar, para ser de la muerte inexcusable presa.


¿Qué puede detener su paso inapelable?
¿Qué pies serán veloces para huir de ella?
¿Quién puede de la muerte huir con éxito? 
Nadie puede hacerlo, a menos que la vida
no existiera como tal, y fuera otro el destino
por los dioses prefijado,que lo terreno, ah! amigos,
¡lo terreno es perecedero!  Y para esto, no hay remedio.

 Y si algún iluso, como tal creyera,
que sus letras sobrevivirán,
que sepa él también, 
que la  palabra, aun escrita, también muere,
porque una vez fue viva.