Alegría de los cantos de los pájaros, a los que semejan
los cantos de mi alma, que exultante,
recibe esta mañana, y que de tanta emoción,
siente la estrechez de mi pecho que la aprieta
y de allí se escapa.
Ella, ajena a mi vida terrenal, vuela y asciende
por senderos que me llevan dulcemente
a las bellas alturas de un mundo inmaterial,
y regocija me ser en este vuelo,
abandonando mi cuerpo a su carne.
Es un viaje mullido y refrescante,
no quisiera volver a lo de siempre,
que este viaje dure mucho es mi deseo
y me devuelva ajena a lo real,
y que no vuelva a sentir que soy humana.
Si soy otra en este instante
¿por qué no puedo serlo una vez vuelta,
y dejar la vieja cáscara que envuelve
esta pobre humanidad atormentada?
No detengas este viaje, amada alma,
¡otórgame el deseo de ser esta y no la otra!
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