martes, 25 de diciembre de 2012
Una noche más
Dispar y atrevida, indiferente e incólume, inconmovible,
ella sabe por donde avanza, y nos lleva, arrastrándonos.
No acaba de sorprendernos, el camino con sus vericuetos
y emboscadas, con sus ironías y aplausos,
con sus malas rachas y renovadas y valiosas ilusiones,
con sus caídas libres, y sus tropiezos,
su estancamiento, su velocidad.
¡Es todo tan desconcertante!.
Las realidades de nuestras vidas,
superan lo imaginable, y a cada vuelta de las mañanas
no sabemos qué nos aguarda,
y seguimos, nuestro paso firme,
¿con la creencia y la firmeza de quien sabe adónde va?...
Lo consolador de la vida, es que nos deja ver,
con real certeza, quién nos ama
y a quién amamos, y nos sentimos tan confortados
y acariciados por esta gran delicia
que la vida nos permite degustar,
ínfimos como somos, y a pesar de ello.
¡Tu afecto y el mío, amigo mío!
No hay palabras, no hay cómo explicar;
abrazo y compañía son suficientes, para los tiempos que van pasando.
Cuando el dolor avanza y nos acongoja, el incomparable abrazo llega
Cariño grande, sincero, único.
Consuelo que al alma calma
y le devuelve serenidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario