sábado, 1 de diciembre de 2012

Un amor se va

Cuando un amor se va,
con él parte nuestra alma,
y con él se pierde, lejana,
y no vuelve a ser la misma,
cuando vuelve...

Cuando un amor se va,
con él parte, por un tiempo,
nuestra vida, y nos abandona,
quedándonos yertos, casi
exánimes, vacíos de besos y caricias.

Cuando un amor se va,
inevitablemente, con él se va
la vida, y en pedazos dolorosos se diluy
hasta recuperar desde la bruma, un sentido
que le devuelva el aliento en anhelante suspiro.

Cuando un amor se va,
se va y no vuelve, y deja ese vacío,
vacío que se hace físico y en medio
de los cuerpos se instala, quebrando la
existencia; así, invade el lugar del alma. 

Cuando un amor se va,
no vale ya la vida, que no es vida,
es tan sólo angustiosa añoranza
que no acaba, y que rebelde,
nos llena de tristeza e impotencia.

Cuando un amor se va,
se van los besos, y sin besos
vana es la presencia de los labios
que, trémulos esperan, entreabiertos,
el regreso de los besos tan ansiados. 
 

 

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